Ciencia y Medioambiente

Hongos microscópicos en las raíces: la clave oculta que mantiene vivos a los alerces milenarios de Chile

Un estudio con participación ciudadana reveló que los alerces más grandes albergan mayor diversidad de hongos en sus raíces, organismos vitales para su supervivencia.

Redacción Comunicados Ya|Ciencia y Medioambiente|

Son los árboles más longevos de Sudamérica y uno de los tesoros naturales de Chile: los alerces pueden vivir más de tres mil años. Sin embargo, su supervivencia depende de un aliado invisible que habita en sus raíces y que la mayoría de las personas jamás ha escuchado mencionar: los hongos micorrízicos arbusculares. Una nueva investigación, desarrollada con la participación activa de comunidades locales del sur del país, acaba de confirmar que mientras más grande es un alerce, mayor es la diversidad de estos microorganismos que lo acompañan.

El trabajo fue liderado por el Dr. César Marín, investigador del Doctorado en Conservación y Gestión de la Biodiversidad de la Universidad Santo Tomás, junto a la Dra. Rocío Urrutia-Jalabert, especialista en alerces de la Universidad de La Frontera. El estudio se desarrolló en el entorno del Parque Nacional Alerce Costero, específicamente con la colaboración de vecinos y guías ambientales de la comunidad de Correntoso, en la Región de Los Lagos.

La metodología empleada corresponde a lo que se conoce como ciencia ciudadana: un enfoque en el que personas sin formación científica formal participan activamente en la recolección de datos y en el proceso de investigación. En este caso, los propios habitantes de la zona acompañaron a los investigadores al terreno y se involucraron desde el inicio en la comprensión del problema.

Antes de salir a campo, el equipo realizó dos presentaciones en la Biblioteca de Correntoso para explicar a la comunidad qué son estos hongos y por qué importan. El mensaje fue directo: sin estos organismos microscópicos, los alerces milenarios no pueden sobrevivir. Los hongos micorrízicos arbusculares forman redes en las raíces de los árboles que les permiten absorber agua y nutrientes esenciales del suelo, una relación de mutua dependencia que la ciencia denomina simbiosis.

Los resultados, aunque intuitivos en teoría, ahora cuentan con respaldo empírico: los alerces de mayor tamaño y edad albergan una biodiversidad más rica de estos hongos en sus sistemas radiculares. Esto tiene implicancias concretas para la conservación, pues sugiere que proteger los ejemplares más antiguos no solo preserva el árbol en sí, sino también un ecosistema microbiano único e irreemplazable.

Para Chile, donde los bosques de alerce están catalogados como monumento natural y enfrentan presiones históricas por la tala ilegal y el cambio climático, entender estas relaciones subterráneas resulta fundamental. En la vida cotidiana, estos ecosistemas regulan cuencas hidrográficas que abastecen de agua a comunidades rurales y urbanas del sur del país.

  • Los alerces pueden vivir más de 3.000 años y son únicos en Sudamérica.
  • Los hongos micorrízicos son esenciales para su nutrición y supervivencia.
  • La ciencia ciudadana permitió involucrar a comunidades locales en la investigación.
  • Los hallazgos aportan nuevas bases para políticas de conservación del bosque nativo.